Una costa donde alternan las playas y las rocas alberga puertos y poblaciones con un rico patrimonio monumental, resultado de los beneficios obtenidos con el comercio con América, como Santillana del Mar o Santander; aquí se crearon las primeras estaciones balnearias frecuentadas por la aristocracia. El interior está dominado por el Parque Natural de los Picos de Europa, donde todavía hay poblaciones de osos pardos. Son internacionalmente famosas las cuevas con pinturas prehistóricas, como las de Altamira.