Cuando se habla de Navarra, se piensa inevitablemente en Pamplona, los Sanfermines y los toros. Extendida desde las fértiles llanuras del río Ebro, hasta los Pirineos, ya en su último tramo que ya desciende hacia el mar, Navarra cuida extremadamente sus paisajes, sus pueblos típicos, sus tradiciones y su gastronomía basada en unas materias primas de excepcional calidad.