En la frontera con Suiza, al norte de los Alpes, su relieve es montañoso pero más suave y menos elevado. Es un país para disfrutar de sus grandes espacios, de sus espesos bosques y sus numerosos lagos, practicar el esquí de fondo, o explorar las simas y grutas resultado de su constitución cárstica. Famosa también por sus quesos y sus vinos blancos.