Una sucesión de grandes playas bañadas por el Mediterráneo y su clima suave han favorecido un desarrollo turístico muy importante, como en su día fueron la base para una agricultura rica en frutas y verduras, con la paella como especialidad universal de la Comunidad Valenciana. Su cultura barroca se refleja en las numerosas fiestas en las que los trajes típicos, los disfraces y los fuegos de artificio sin medida son los protagonistas.